Los Ángeles, Lunes 29 de Mayo de 2017
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EDITORIAL
Fecha: 16-03-2017
La silla del auto para los menores es obligatoria y ya está
Chile necesita un Parlamento con personas serias, que busquen una fórmula para subsidiar el uso de sillas para autos, donde por ejemplo, se firme un convenio con una empresa proveedora, de forma transparente y pensando en el ciudadano, no en medidas populistas que buscan votos en un año electoral.
Publicado por LESLIA JORQUERA, LaTribuna

La mayoría de los accidentes de tránsito terminan en una tragedia que puede ir desde lesiones con consecuencias importantes hasta perder la vida. Por eso es fundamental respetar las leyes del tránsito, primero porque significa que existe respeto hacia los otros y segundo porque estamos cuidando nuestra vida y la de los acompañantes.

 

La entrada en vigencia de la modificación a la ley sobre el  sistema de retención infantil incluye a pequeños de hasta 9 años y eso ya se sabía hace un año.
Cuando una ley se discute al amparo de expertos y técnicos funciona de forma correcta y en este caso, ayuda a la protección de las vidas de los niños, si se quiere del futuro de Chile.


El uso obligatorio de la silla para niños de 9 años es parte de la norma que exige que los menores de 12 se sienten en el asiento trasero, lo que también se sabe hace un año.


Aquí es donde entran los cuestionamientos de hasta qué punto se puede buscar un aprovechamiento populista e intentar influir desde el Parlamento al Ejecutivo, sin considerar siquiera la separación de los poderes del Estado.

 

¿Por qué una marcha blanca? para esta modificación a la ley avisada hace más de un año.


El diputado de Renovación Nacional miembro de la comisión de Transportes, Leopoldo Pérez, pidió a la reciente nombrada ministra de Transportes y Comunicaciones a que decrete una marcha blanca de la norma argumentando problemas económicos en el mes de marzo.


Si la ministra accede estaríamos presenciando una conducta poco comprensible pues la ley, que está avisada hace un año, tiene como objetivo proteger la vida de los niños.


Bajo este punto de vista, el diputado López debería pedir una marcha blanca a una persona que conduce en estado de ebriedad y que provoca accidentes fatales como el que dio origen a la ley Emilia.


Desde este punto de vista y pasados 12 meses desde que se advirtió la modificación, el parlamentario debiera pedir prórroga o una marcha blanca para aprender a vivir con la muerte de un hijo por un accidente donde se pudo salvar usando la silla de retención.

 

Chile necesita un Parlamento con personas serias, que busquen una fórmula para subsidiar el uso de sillas para autos, donde por ejemplo, se firme un convenio con una empresa proveedora, de forma transparente y pensando el ciudadano, no en medidas populistas que buscan votos en un año electoral.

 

 

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