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Los Ángeles, Viernes 16 de Noviembre de 2018
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REPORTAJES
Fecha: 31-08-2018
CUIDADOS Y CARIÑO
Hogar de la Madre Campesina: un establecimiento que funciona como un verdadero hogar
En esta unidad se brinda albergue a usuarias del programa de la mujer, con residencia en sectores rurales o alejados a la ciudad de Los Ángeles.
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Publicado por LEYLA BASCUR , LaTribuna

¿Qué características debe tener una casa para transformarse en hogar? Calidez, cariño, cuidados, ser un refugio, encontrarse con los seres queridos. Tenga una pieza o 5, con uno o dos pisos, baños privados o de uso común da lo mismo, lo importante es lo que nos hace sentir estar allí.

Para una mujer embarazada, principalmente en las últimas semanas, es trascendental estar tranquila y vivir esos días – complejos de por sí- en un hogar. No todas las mujeres tienen esa oportunidad.

Es por ello que el Hogar de la Madre Campesina es un espacio vital y que tiene todas las características mencionadas. Esto no lo dice en ninguna parte, esto se vive y se respira una vez que se abre la puerta de ese inmueble que está ubicado a un costado del Complejo Asistencial Dr. Víctor Ríos Ruíz.

El año 2007 fue traspasado en comodato al Servicio de Salud por parte de la Municipalidad de Los Ángeles, solicitándose al Centro de Responsabilidad Indiferenciado de la Mujer asumir la administración de este hogar.

En esta pequeña y discreta casa se entrega apoyo y un espacio cómodo y seguro para aquellas futuras madres que necesiten estar cerca del hospital para una atención oportuna en la resolución de su parto, sin necesidad de estar hospitalizadas, o para acompañamiento de un familiar hospitalizado en los servicios de neonatología, pediatría o ginecología, cuando por razones sociales se requiera.

La construcción tiene un piso y está pensada para dar la mayor facilidad a sus hospedadas, quienes reciben sus cuatro comidas al día, pueden utilizar una cama junto a su bebé, que tiene sábanas y se nota bastante cómoda. Además, pueden utilizar una lavadora y una secadora.

El hogar consta de 12 camas distribuidas en cuatro habitaciones, con 3 camas cada una. Quien entrega el cupo para usar las instalaciones es la matrona a cargo de la unidad.

 

MUJERES A CARGO DE MUJERES

Esta casa tiene una dotación bastante reducida de personal, pero, al parecer, es el necesario, porque no cualquiera entrega lo que ellas. Las usuarias cuentan con la visita diaria de una matrona de la unidad de puerperio una hora al día, donde evalúa a las embarazadas, puérperas y recién nacidos que se encuentren pernoctando.

Además, consta de 4 auxiliares en cuarto turno, lo que quiere decir que ellas acompañan a las usuarias todo el día e incluso la noche.

Tiempo significativo, ya que prácticamente viven el embarazo con ellas hasta el último momento y comienzan la crianza juntas; de cierta forma crean lazos.

Así lo afirmó Norma Poblete Ríos, una mujer angelina de un poco más de 50 años que ha trabajado en el hogar por más de 10 dice risueña y emocionada: “He visto pasar muchas mujeres de todas partes de la provincia e incluso de Chile”.

“Este trabajo es lindo, uno aprende a conocer a las mamás; hay diferentes situaciones, y a apoyarlas”, comenta Norma, “yo me encariño mucho con los niños, también con las lolitas menores de edad, que donde quedan solitas aquí uno les da apoyo a ellas porque son chiquititas todavía”.

La auxiliar relata su experiencia apoyando a niñas en su cambio a ser madres: “Han llegado de 11, 12 y 13 años; pero la más pequeña fue la niña de 11 años que venía de Angol. Eso fue hace como 5 años atrás y como una semana atrás tuvimos una de 13 años”.

“Estas pequeñas madres llegan asustadas, no preguntan muchas cosas y nuestro deber es apoyarlas, darles contención y también convencerlas que tienen que cumplir al pie de la letra lo que les dicen las matronas, para que así todo sea mejor para ellas y para su guagüita”, comenta.

Las cuatro auxiliares que prestan servicio en el Hogar tienen la función de acompañar a la madre: “Nosotros las llevamos de aquí a la hora que sea, tenemos que salir con ella a las dos, tres o cuatro de la mañana cuando ellas ya sientan que viene la guagua”.

Norma describe que ellas estimulan y enseñan a las madres con la lactancia materna y el apego “nos preocupamos, las acompañamos y les ayudamos en todo lo que podemos, sobre todos a las jóvenes extranjeras que tienen  una cultura distinta”.

 

SUPERVISIÓN DE LA MATRONA

Caroline Cid Castro, matrona supervisora de la unidad de los cuidados básicos neonatales y hogar de la madre campesina acompañó al equipo de La Tribuna FinDe durante todo el recorrido a las instalaciones y explicó el funcionamiento del hogar; sin embargo, jamás perdió de vista a las mamás que se encontraban en ese momento en el hogar y mucho menos los bebés que estaban en la sala de estar del hogar. Su actitud denotaba todo el tiempo preocupación y mucho cariño por las usuarias.

“Aquí hay una relación de confianza, porque ellas vienen a ver a las tías, a mostrar su guagüita, porque se crean lazos”, contó contenta Caroline, eso significa principalmente que el trato y las condiciones dejan una huella hermosa en el corazón de las mujeres que han pasado por el hogar.

“En un comienzo ponen un poco de resistencia cuando uno les menciona el hogar, sin embargo, después valorizan este apoyo que se les brinda”.

Además, destaca que el soporte va desde la pernoctación hasta sólo la comida, “hay mamás que tienen su bebé en neonatología con lactancia exclusiva y acá se le da el almuerzo”, un detalle, tal vez, pero que tiene un gran significado para aquellas mujeres que deben mantenerse dentro del centro asistencial todo el día y toda la noche.

“Todos los esfuerzos de acercar más a la madre a su hijo, es decir, evitar por todos los medios que estén separados y suspender la lactancia materna o exclusiva ha dado muchos resultados positivos, de hecho, la evidencia científica así lo demuestra”, comenta segura la matrona supervisora.

 

UN CASO FELIZ

Historias hay muchas, unas más emotivas que otras. El día que se visitó el hogar se encontraba una joven y tímida ciudadana haitiana de nombre Joanne Feronel Larochel, quien había tenido a su primer hijo hace apenas 27 días, un pequeño que había nacido bajo peso, pero que, gracias al trabajo educativo de la matrona y a los cuidados de las auxiliares, estaba recuperando su peso normal con lactancia exclusiva, lo que mantenía a Joanne muy cerca de su pequeño.

Esta situación es nueva para los equipos de salud y de acompañamiento a las madres haitianas, ya que ellas por cultura no tienen el mismo apego con sus bebés que las chilenas, porque la tasa de mortalidad infantil es tan alta que su proceso de apego es posterior a los tres meses. Asimismo, sobre la lactancia exclusiva, ellas no poseen esa prioridad, por lo que ha sido todo un desafío para las matronas insertarlas en ese mundo.  

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