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Fecha: 02-01-2019
Huépil Big Band: la música como un camino para enfrentar la vida
La Municipalidad de Tucapel apoyó la idea de crear una Big Band para fortalecer el crecimiento de alumnos de enseñanza básica en la comuna.
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Publicado por BENJAMÍN AHUMADA, LaTribuna

Benjamín Ahumada

 

Cristian Barra es de Huépil, Tucapel. Músico profesional y del alma. De su trabajo diario prefiere no hablar, aunque agradece la disposición de todos para poder compartir uno de sus amores: estar con los niños y mostrarles con hechos lo que es la pasión por su arte.


Toca, batería y tiene amigos incondicionales que lo acompañaron en su apuesta, crear en Huépil una Big Band, partiendo de la nada, con niños que no sabían tocar instrumentos y que hoy se desvelan por ellos.

 

Pero nada es gratis, el sacrificio de todos, de las autoridades de la Escuela Luis Martínez González, de los apoderados, de los profesores de la banda y por cierto del alcalde, Jaime Veloso, que creyó en la idea y los apoyó para conseguir el financiamiento, fue fundamental.

 

LA HUÉPIL BIG BAND

Cristian Barra audicionó como baterista para una banda, pero no quedó, parecía que todo se venía abajo cuando recibió el consejo sabio de crear un trabajo con niños y traspasar sus conocimientos. Corría el mes de diciembre de 2017 cuando lo logró, se convenció a sí mismo de que era posible y que tenía el talento y el corazón para llevar a cabo el proyecto “en diciembre del año pasado (2017) tuve la idea de crear este proyecto, que es súper arriesgado. querer crear una gran orquesta, enseñar jazz a niños, creo que fue un desafío súper grande”, indica orgulloso.

 

Así entonces comenzó todo, al recordar que “gestioné mi proyecto, me puse a hacer un informe y luego presenté el proyecto al alcalde, Jaime Veloso, quien luego de escuchar mi idea, me dijo “démosle curso al proyecto”... el apoyo de él fue fundamental para la creación de esta orquesta”.


Con las formalidades aprobadas sumó a los músicos, que hoy son los profesores: Ignacio Valle (trombón), Matías Aravena (saxofón), Gustavo Castillo (trompeta), Carlos Salgado (bajo y piano), Samuel Saldías (guitarrá) y él, en la batería.

 

Para apoyar al nacimiento de la “Huépil Big Band”, el alcalde Veloso se basó en los niños, en su crecimiento y en lo mucho que ayuda el arte para crear buenos hombres y mujeres, además de resaltar que está “muy contento, la Escuela D- 1228 fue mi escuela. Es una banda musical que pretendemos incorpore la mayor cantidad de alumnos. Nosotros sabemos que las expresiones artísticas construyen a la formación integral de los jóvenes, ayudan a expresar mejor las emociones y, lógicamente, son parte de la formación integral del alumno”.

 

Pero nada hubiera sido posible, o bien, todo hubiera sido muy complicado, si las autoridades del establecimiento no quisieran la idea, por eso Barra se detiene, piensa, reflexiona y desde el corazón agradece, subrayando y con negritas al hablar del director de la escuela y del jefe de la unidad técnico pedagógica, Manuel Castillo y Juan Jorquera, respectivamente.

 

EL CAMINO RECORRIDO Y EL HORIZONTE

En octubre de 2018 todo el papeleo quedó listo y, en consecuencia, estaban en condiciones de comenzar. Lo primero fue la convocatoria de los alumnos que van desde el cuarto hasta el octavo básico.


Al partir las clases pasó lo obvio, sobre todo cuando hay pasión y amor en un mismo lugar, nacieron los lazos afectivos propios de la convivencia entre apoderados, profesores de la banda y del colegio y naturalmente con los aprendices. “Desde el primer día de clases, nosotros pasamos a ser un referente para ellos, los niños quieren estudiar y estudiar para ser los mejores... incluso, un alumno ya quiere ser músico cuando sea grande”, expresa Barra.

 

En la entrevista con La Tribuna, el músico resalta que “proyectos musicales como éste, son sumamente vitales que puedan surgir dentro del ambiente escolar. La música y las artes son vitales para el aprendizaje, si bien, está científicamente comprobado... acá hay un tema humano. Ver a un alumno levantarse a las 8 de la mañana un día sábado, tomar su instrumento, tomar su bicicleta y venir desde el campo a ensayar es emocionante”. Sin contar que los apoderados reconocen que se trata de una buena idea para alejar a los hijos de “los muchos distractores que hay en el ambiente, como el cigarro, las drogas, y el alcohol. Por lo que debemos frenar eso... creo que hoy lo estamos haciendo con la música”, dice un orgulloso Barra.


Son en total 20 alumnos, que ensayan seguido y que ya viajaron a Santiago, con el apoyo municipal, el pasado 8 de diciembre. Participaron en el segundo encuentro de Big Band y Ensambles, actividad que fue organizada por Mapocho Orquesta, orquesta en la cual uno de sus músicos, es profesor de Huépil Big Band.

 

Para lo que viene, esperan realizar un primer concierto “queremos hacerlo en grande... organizar un festival de jazz con grandes invitados”, indica el creador del proyecto.

 

LOS PROTAGONISTAS

Padres, apoderados, autoridades del colegio y de la municipalidad son espectadores conscientes de un proceso que cambiará la vida de sus hijos, incluso los profesores, sólo son una herramienta calificada que detonan lo existente, pero sumergido. Se trata de niños calificados, que sin saberlo portan en su existencia el amor y la pasión por el arte, que en este caso se presenta con el jazz, con su jazz.

 

Benjamín Beltrán, sexto año básico: “La Big Band para mí es un nuevo mundo, es hacer nuevos amigos y aprender a tocar nuevos instrumentos. A mí me gustó el trombón por que se necesita fuerza y voluntad para tocarlo. Mi familia está orgullosa de mí. Yo me vengo los viernes en la tarde del campo, en bicicleta, los sábados me levanto a las 8, tomo desayuno y llego a la escuela, siempre en la bici”.

 

Belén Rivera, octavo año básico: “Para mí es una gran oportunidad para proyectarme como músico cuando sea grande. Mi familia está orgullosa porque ven en mí entusiasmo en este trabajo”.

 

Sofía Parra, sexto año básico: “Es algo muy importante para mi vida, antes usaba mi tiempo en otras cosas, ahora cuando no estoy acá escucho distintos tipos de música para aprender más cosas en el piano. Mi familia está feliz, mi mamá me quiere comprar un piano para que aprenda más, esto me gusta, es lo que más gusta”.

 

Magdiel Tolosa, sexto año básico: “Esto es un método de aprendizaje que me ayuda. Para mí, la la música es una forma para expresarme. La trompeta me ha gustado desde chico, la conocí en la iglesia. Para mi familia esto es una forma de crecimiento que me ayuda a ser más responsable en la vida”.

 

Josué Carrasco, quinto año básico: “Con la música yo puedo salir de la rutina, ya no siempre es lo mismo, me gusta el jazz, me fascina, mis padres son músicos, pero no tocan jazz, esto es enérgico y me deja mostrar mis sentimientos, estoy feliz”.

 

Henry Cifuentes, tercer año básico: “Esto es como un sueño hecho realidad. Yo siempre he deseado que alguien me enseñara. Mis papás siempre han deseado que yo desarrolle mi talento para tocar la batería, ellos están felices. Yo sueño con ser baterista”.

 

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