Editorial

Electromovilidad

El sueño de la electromovilidad ha comenzado a tomar forma a nivel de políticas públicas. Primero, fueron los buses eléctricos que comenzaron a surcar las calles de la Región Metropolitana, como parte del sistema Red. Más tarde, fueron los taxis básicos, también en la capital.

Ahora, gracias al trabajo conjunto del Ministerio de Energía y del Gobierno Regional, una iniciativa similar permitirá que los taxis eléctricos recorran - en una primera etapa - las calles de las tres capitales provinciales en la Región del Biobío.

Se trata del Plan Taxis eléctricos que implicará un desembolso de 4 mil millones de pesos - aportados de manera unánime por los consejeros regionales - para subsidiar la adquisición de 200 vehículos con estas características.

El plan se aplicará para 200 automóviles en las tres cabeceras provinciales: Los Ángeles, Lebu y el Gran Concepción. Cada taxista tendrá un cofinanciamiento de hasta 16 millones de pesos para el cambio de su auto convencional por uno eléctrico (cuyo costo promedio de $30 millones). Además, considera la entrega de un cargador domiciliario, avaluado en unos 3 millones de pesos, pero sin costo alguno para el propietario del taxi colectivo.

Si esta iniciativa prospera, la idea es ir escalando de manera paulatina para sacar los convencionales a combustión de circulación y sumar más vehículos eléctricos.

Las diferencias son más que evidentes. Motores silenciosos y automóviles altamente equipados que no emplean combustible de fuentes no renovables, sino que lo hacen con electricidad, cuyo origen puede ser el viento o el sol.

Para el gremio de taxistas a nivel regional, los anuncios son muy bien recibidos en cuanto están viviendo tiempos complejos por la irrupción de las aplicaciones de vehículos de alquiler, el alto precio de los combustibles y la compleja situación económica nacional.

Sin duda que la electromovilidad es el futuro del transporte público. Es un hecho cierto que las reservas de combustibles fósiles se agotarán en las próximas décadas. También que existe urgencia de prescindir de ese tipo de combustible, dado su impacto en el calentamiento global.

Y lo primero que se observa en el camino parta resolver esa necesidad es el uso de la electricidad, cuyas fuentes pueden estar en la fuerza del sol, el viento o las mareas, la cuales son definitivamente sustentables e inagotables.

Tal como sucede con el hidrógeno verde, que está en una etapa aún incipiente de desarrollo, la electromovilidad también implica nuevos desafíos por resolver. La instalación de plantas de generación de energía, pese a que sea desde fuentes renovables, debe respetar al entorno y las comunidades para evitar situaciones de conflicto. También supone la instalación de una infraestructura nueva que otorgue la seguridad y rapidez de carga en una multiplicidad de puntos. Eso ahora no existe.

El desafío debe ser abordado desde una perspectiva integral, que se trasunte - al cabo - en una transición ordenada hacia estos nuevos escenarios que se observan en el horizonte más inmediato.




matomo