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La Tribuna
Columnista

¿De qué te arrepientes?

Luis Rozas Mardones

Psicólogo

por Luis Rozas Mardones

Ese nuevo juego de loza, lo usaré para las visitas...más adelante podré salir a esas vacaciones soñadas, mi mejor ropa la usaré para una ocasión especial, en fin, la lista podría ser muy extensa, demostrando que a pesar de tener en nuestras manos la llave de la felicidad, no la usamos y terminamos encontrándola en un bolsillo, cuando ya es muy tarde. Si esa es tu conducta y luego viniera tu final ¿De qué te arrepentirías?

Si ya respondiste la anterior pregunta, te cuento que, en el lecho de muerte, se han dicho más verdades que en cualquier tribunal y en el hospital se han escuchado los "te amo", más sinceros. La experiencia profesional es fértil y permite recoger diversos motivos de arrepentimiento, léelos con atención:

La vida se pasa en un abrir y cerrar de ojos, cuando vives rápido, te pierdes de lo bueno, si no te detienes a disfrutar los momentos, difícilmente construirás hermosos recuerdos, mira esta metáfora "si vas a toda velocidad en la carretera, no disfrutarás del paisaje", si quieres recoger el valor de lo simple, respira profundo, haz una pausa para que puedas ver la felicidad, que se esconde en la calma y en lo simple.

¿Por qué trabajé tanto?, seguro que tú también lo has escuchado o sea parte de tu propia realidad, cuando pones todo tu esfuerzo en el trabajo, te consumes lentamente, se va apagando tu esencia, oxidándote y eclipsando tu vida. Nada vale más que aquello que no ocurre en el trabajo.

Si hoy padeces alguna enfermedad, es probable que su aparición pudiera haberse prevenido ayer. Creo firmemente que cuando descuidas tu salud física o mental, te estás dejando morir (lo que pasa es que no se nota) y si pones tu salud como prioridad, te enfocas en amar, alimentarte equilibradamente, dormir mejor, ejercitarte, poner límites y cuidarte, podrás transformarte. Crea conscientemente hoy un buen hábito, "dejarlo para más adelante", podrá haber adelantado tu fin.

No calles lo que sientes, gestiona oportunamente las emociones, en tu lecho de muerte, ese silencio de antaño pesará y dolerá mucho más, porque ya nada puedes hacer para cambiarlo; déjate fluir hoy, no te frenes, abraza, besa, haz ese viaje, usa esa loza, vístete bonito, ríe sin límites y regala un "te amo", a quien lo merece, antes de que tu luz se apague.

Aunque en algunas circunstancias (trabajo, estudios, opción personal), estar lejos de los seres queridos, pareciera la opción correcta, cuando te restaste y no estuviste con los que amas -nada es mejor que "estar"-, tu ausencia también te privó de disfrutarlos, de pasar tiempo de calidad. En cambio, haz propio sus logros, su alegría y sus vivencias, un dolor compartido es más llevadero y la felicidad entre dos, se multiplica.

Cuando te convences de que en el futuro todo será mejor, se te olvida vivir con intensidad tu presente, por lo cual tu pasado solamente albergará recuerdos incompletos, amarguras y frustración tan evitables que pareciera obvio; dale el valor que tiene al hoy, mejor arrepentirse de lo que intentaste o hiciste, que de todo aquello que no concretaste y que te podría haber regalado los mejores recuerdos o ese futuro soñado.

Finalmente, te invito a reflexionar sobre el hecho cierto de que cuando la muerte llega, lo material no importa, porque "nada traes y nada te llevas", solo perdura el amor que sembraste y en esos momentos con fuerza aparece la culpa, el arrepentimiento, pero también la honestidad, por eso "vive y no sobrevivas", conecta contigo, ya que tus instantes de presencia son chispazos de eternidad. ¡Que tengas un maravilloso día!

Luis Rozas Mardones, psicólogo.

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