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Los Ángeles, Miercoles 20 de Junio de 2018
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JUDICIAL
Fecha: 06-03-2018
FALLO Y LECTURA DE SENTENCIA
Testimonios de un homicidio que estremeció a villa Los Profesores
En el Tribunal Oral en lo Penal de Los Ángeles se conoció, este martes, la pena que deberá cumplir un hombre de 22 años por matar a otro mediante un disparo en el pecho.
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Publicado por PRENSA LA TRIBUNA, LaTribuna

La víctima, un joven de 18 años. El día de su muerte, jueves 19 de enero del 2017. El lugar, villa Los Profesores, provincia de Biobío. Parte de los hechos expuestos por el Ministerio Público en los alegatos de apertura en el juicio oral: “Víctima e imputado comienzan a tener problemas verbales, luego se ofrecen golpes, y uno de ellos, el imputado, concurre a su domicilio, extrae un arma de fuego y le dispara en la vía pública a la víctima”, según relató la fiscal Karina Bucarey.

 

 

 

LOS TESTIMONIOS

El primero en tomar la palabra fue el propio acusado Yordy Jean Pierre Alveal. Al comenzar el juicio dijo que el 19 de enero de 2017 se encontraba en su casa, pasadas las 20.30 horas, preparándose porque iba a “tomar once con su familia”.

 

 

Fue a comprar a un negocio ubicado a pocas cuadras de su casa. Regresó y tras 10 minutos sintió que paró un vehículo, afuera de su casa: “Se bajan tres tipos, se baja el Chandel, se baja el Chota y se baja el Fabián, se bajaron los tres armados, andaban en un auto rojo Lada”.

 

 

Alveal dijo recordar que los tres sujetos comenzaron a gritarle “groserías, que saliera para afuera, que me iban a matarme, que me iban a quemarme la casa, y yo le dije a mi hermana voy a salir para afuera, para encararlos porque no les tengo miedo”.

 

 

Sacó un arma que tenía sobre un mueble, la guardó en su pantalón, y cuando salió, tras abrir el portón, “se me avalancha el Chandel y nos ponemos a pelear a puros combos y en eso viene saliendo mi papá para afuera, venía a la siga mía”.

 

 

El papá Jean Pierre fue a la siga de su hijo: “Veo que le pegan a mi papá, cae al suelo, no alcancé a distinguir con qué le pegaron pero era un arma y se me abalanza el Chandel de nuevo y me dice te voy a matarte hijo e' la perra”.

 

 

En su relato Jean Pierre Alveal aseguró que Chandel lo atacó con un corvo. Alveal retrocedió y ve que a su padre “le están pegándole, y en eso yo disparo al suelo, y el Chandel se me abalanza de nuevo encima y ahí yo lo único que hice le disparé la pistola pero en ningún momento vi donde le di, lo único que vi fue que le pegué en el pecho nomás”.

 

 

La víctima cayó al suelo, sus amigos lo introdujeron a un automóvil y se lo llevaron al hospital, no sin antes amenazar a Jean Pierre: “Te vamos a quemarte la casa, te vamos a matarte a tu familia, me dicen y se van”.

 

 

Luego Jean Pierre abordó un colectivo, se bajó el Galvarino con Padre Hurtado y allí arrojó el arma en el estero Quilque. Minutos después hizo para a un vehículo de Carabineros y se entregó confesando lo que acababa de suceder.

 

 

 

TESTIGOS DEL MINISTERIO PÚBLICO

Antes de ser declarado culpable del delito de homicidio simple, los magistrados analizaron cada una de las declaraciones efectuadas durante el juicio. Tanto la del mismo acusado como la de otros testigos que sirvieron para acreditar las tesis del Ministerio Público.

 

 

La madre de la víctima fue una de las personas de prestó su relato ante los magistrados y las partes intervinientes. Mediante su testimonio se pudo conocer que E. Alexander Ortiz, de 18 años, era el menor entre siete hermanos.

 

 

“Nunca lo voy a olvidar, nadie tiene derecho a quitarle la vida a otra persona. Nunca voy a aceptar que mi hijo se haya ido de esa manera (...) He pasado muchas noches sin comer, sin dormir”, dijo la mujer durante el juicio.

 

 

Ese día E. Alexander se fue a matricular a un instituto para terminar sus estudios de primero y segundo medio. Se levantó temprano, recordó su mamá, y por ello se fue sin comer. Regresó del trámite y tomó desayuno. Más tarde preparó almuerzo para su hijo y salió a cuidar a su mamá.

 

 

Horas después, en el hospital de Los Ángeles, se enteraba de lo que le había pasado a su hijo durante la tarde. Lo encontró casi sin vida mientras el doctor le decía que se había hecho todo lo humanamente posible: “Tenía un disparo en la pierna, otro en el pecho, es lo que más recuerdo, nunca supe bien el nombre de la persona que lo hizo”.

 

 

 

LA HERMANA DE LA VÍCTIMA

Él estaba con un grupo de gente en una casa en villa Los Profesores, salieron a fumar a la calle, y en eso pasa un sujeto en un vehículo y lo increpa ofreciéndole golpes.

 

 

Supe en el hospital, que la mamá (y su hermana) de los jóvenes que estaban con mi hermano lo trasladaron, y que “Caco” (quien disparó) vivía a pocas casas.

 

 

“Mi hermano era muy amigo de sus amigos (...) Ya nada vuelve a ser lo mismo, ya no hay reuniones familiares como antes”.

 

 

 

UN TESTIGO RESERVADO

En el juicio oral también dio su testimonio una testigo protegida cuya identidad quedó reservada además por un biombo blanco que cubrió la sala de audiencias del Tribunal.

 

 

En sus palabras, lo que ocurrió ese día: E. Alexander se encontraba en la casa de una amiga compartiendo con otros amigos y niños con quienes fueron a jugar “a la pelota”.

 

 

Pasadas las 20 horas se aproxima un jeep plomo, cuando el grupo se encontraba en la calle, Chandel con shorts, descalzo y sin polera. En el vehículo estaba Yordy, en el asiento del copiloto. Desde su ubicación tuvo un intercambio verbal con Alexander:

  • ¿Qué pasa?
  • ¿Qué quieres que pase?
  • ¿Mano a mano?

 

Antes del entrevero oral, y tras jugar fútbol, parte del grupo había estado fumando marihuana sentados en la calle.

 

 

“Se tenían mala”, dijo la testigo respecto de la relación que existía entre ambos. Alveal regresó a su casa, volvió con el arma de fuego. Alexander se colocó zapatillas, siguió sin polera.

 

 

Yordy, apodado el Caco, efectuó un primer disparo, el segundo dio en uno de los muslos de Alexander, el tercero en el pecho: “Después del disparo en el pecho, y cuando se desvaneció, el papá de Caco le pegó patadas en la cabeza”. Luego, en un colectivo, una amiga y su sobrino, llevaron a la víctima al hospital.

 

 

 

LECTURA DE SENTENCIA

Los magistrados decidieron condenar a Yordy Alveal por el delito de homicidio simple. El Ministerio Público solicitó una pena de ocho años de presidio. Sin embargo, el la lectura de sentencia realizada este martes se conoció que Alveal deberá finalmente pagar un castigo de siete años de prisión.

 

 

Por parte de los magistrados no se otorgó ningún beneficio. Es decir el condenado debe cumplir efectivamente la pena impuesta: “Fueron acogidas las tesis del Ministerio Público en cuanto a que se trató de un homicidio simple, no hubo legítima defensa por parte del imputado sino que más bien fue una agresión directa que le causó la muerte a la víctima”, explicó la fiscal Karina Bucarey.

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