Editorial

Incendios forestales

Incendios forestales en Bío Bío, Fredy Muñoz, Archivo - La Tribuna
Incendios forestales en Bío Bío / FUENTE: Fredy Muñoz, Archivo - La Tribuna

Los gigantescos incendios forestales de febrero de 2023 dejaron una huella indeleble en la zona centro sur de Chile, particularmente en la Región del Biobío. Ese verano catastrófico reveló nuestra vulnerabilidad ante la fuerza destructiva del fuego pero también la capacidad de hacer frente a las adversidades y el necesario aprendizaje de las comunidades afectadas. Los eventos de ese verano pusieron de manifiesto la necesidad de una acción preventiva y coordinada, y es precisamente en este contexto que se realizó el seminario "No Bajamos la Guardia, Biobío se Prepara Contra los Incendios".

La iniciativa, liderada por la Gobernación Regional del Biobío, contó con la participación de diversas autoridades, ocasión en la que se subrayó el compromiso de no repetir los errores del pasado. La colaboración entre el Gobierno Regional, la Asociación de Municipalidades, Conaf, Corma, Senapred y los Bomberos ha resultado en una respuesta más eficaz y coordinada, tanto en la mitigación de siniestros existentes como en la prevención de futuros incidentes. Este esfuerzo conjunto ha permitido implementar medidas tecnológicas avanzadas, como un sistema integrado de teledetección con cámaras robóticas, drones y satélites, que mejoran significativamente la capacidad de detección temprana y respuesta rápida a los incendios.

El verano de 2023 nos enseñó que la descentralización de la prevención es fundamental. Los alcaldes y vecinos juegan un papel crucial. La participación activa de las comunidades en la identificación y limpieza de zonas de riesgo, así como en la preparación y respuesta ante emergencias, ha sido vital.

Además, la región ha fortalecido su infraestructura de prevención con la habilitación de cientos kilómetros de cinturones de protección y la preparación de comunidades para enfrentar estas amenazas. Las brigadas nocturnas y el equipamiento tecnológico avanzado, como vehículos especializados y herramientas de comunicación y monitoreo, han mejorado notablemente la capacidad de respuesta. Asimismo, se han establecido protocolos para la quema controlada y la protección de viviendas rurales, además de alertas meteorológicas preventivas.

El desafío ahora es mantener y mejorar estos avances de cara a la temporada de incendios 2024-2025. El gobernador Rodrigo Díaz ha enfatizado la importancia de que las nuevas autoridades, que asumirán el 6 de diciembre, estén preparadas para gestionar estos riesgos desde el primer día. La continuidad en la implementación de medidas preventivas y de respuesta es crucial, especialmente considerando que se estima que aproximadamente la mitad de los alcaldes de la región van a cambiar, lo que podría significar una pérdida de experiencia y conocimiento en la gestión de desastres.

En este escenario, la coordinación entre todos los actores involucrados es más necesaria que nunca. El protocolo de acuerdo establecido con 16 medidas para la prevención y combate de incendios es un paso significativo en la dirección correcta. Este protocolo incluye un sistema integrado de teledetección, la disponibilidad de agua para el combate, la disminución de la ocurrencia y daño por incendios de origen eléctrico, la movilización de recursos de combate aéreo y terrestre, y la mejora de las alertas tempranas preventivas.

Los incendios forestales de febrero de 2023 nos dejaron cicatrices, pero también valiosas lecciones. La región del Biobío puede, con planificación, tecnología y colaboración comunitaria, enfrentar mejor las temporadas de incendios futuras. La tarea ahora es no bajar la guardia y continuar fortaleciendo nuestras capacidades para proteger nuestro hogar y nuestras vidas.

Etiquetas:




matomo