Identidad

Alto Biobío: El paraíso de los saberes ancestrales y las maravillas geológicas

Ese territorio está marcado por las comunidades indígenas y la preservación de sus distintas prácticas milenarias, lo que le ha convertido en uno los destinos más codiciados culturalmente por su potente conservación de la historia, orígenes e identidad.

Alto Biobío: El paraíso de los saberes ancestrales y las maravillas geológicas , Municipalidad de Alto Biobío
Alto Biobío: El paraíso de los saberes ancestrales y las maravillas geológicas / FUENTE: Municipalidad de Alto Biobío

Al norte de Antuco y Santa Bárbara, al sur con Lonquimay, y al este con la República de Argentina, se encuentra uno de los territorios más especiales de la provincia de Biobío. Su riqueza cultural, natural y geológica convierten a Alto Biobío en uno de los destinos favoritos de los turistas.

Esta comuna, ubicada en la zona cordillerana de la cuenca del Biobío, fue creada el 25 de agosto de 2003 y aprobada en el Congreso en el año 2004, separándose de Santa Bárbara. En sus 2.125 kilómetros se encuentran doce comunidades pewenches, entre las que destacan Butalelbún, Trapa Trapa, Pitril y Callaqui.

Según datos de la Municipalidad de Alto Biobío, en el territorio viven alrededor de 6.000 habitantes, de los cuales un 84,18% se considera pewenche (alrededor de 5.000). Estas cifras la sitúan como la segunda comuna del país con mayor población perteneciente a un pueblo originario, superada solo por una del norte de Chile de la etnia aimara.

Pese a que con los años algunas cosas se han modernizado, Alto Biobío tiene su patrimonio, geología y destinos cotizados por personas de todo el mundo. Algunos de ellos son Kurrequiñ (Laguna el Barco), Salto Ñireko, Volcán Callaqui, y las Termas del Avellano, entre otros.

RESCATE CULTURAL Y ECONÓMICO

Los pewenches, también conocidos como "Gente de la araucaria", se especializan en comercializar y vivir del fruto de la tierra, la ganadería, y trabajos primitivos que heredan de generación en generación, según explicó Claudia Manquel, artesana en lana de oveja y fundadora de la agrupación de mujeres pehuenche, We Rayin.

"Si usted es de la zona, sí o sí tiene que hacer más de algún rubro durante la vida, entonces como familia, porque esto es hereditario, la herencia en primer lugar es aprender a tejer o a producir algo para que pueda con el tiempo subsistir", explicó Claudia a La Tribuna.

La artesana vive en la ribera del río Biobío, en la zona de Ralco Lepoy, donde nació y creció. Desde pequeña, mientras estudiaba y ayudaba en casa, cuenta que fue relacionándose con la artesanía, actividad que heredó de sus ancestros: "Con el tiempo armé una agrupación de artesanía porque acá era muy llamativo", comentó.

ACTIVIDADES IDENTITARIAS Y ANCESTRALES

El tejido es una de las actividades tradicionales de Alto Biobío. Claudia explicó que el trabajo consiste en tejer abrigos para la familia: "El enfoque de nuestra agrupación fue tejer calcetines en sus distintas medidas usando la lana de oveja con palillos de cobre o coligue".

Esta artesana destaca que como grupo buscan mostrar a través del Ñim (diseño) el rescate cultural:

"Ofrecemos el rescate de la cultura que aún se hacía, y logramos que a través del Ñim del calcetín lo diéramos a conocer. Además, tejemos frazadas, pieceras, ponchos, guantes, y muchas cosas relacionadas con la lana. La agrupación está enfocada en cada temporada, hacer rescate de cada producto que se utilizaba antes y que tratamos que no se pierda".

Otra de las actividades es el trabajo de platería. De hecho, la agrupación de mujeres Aywin Dimoche ("reflejo de las mujeres" en mapudungún) rescata este oficio artesanal, a través de la construcción de joyas y novedosos diseños que ofrecen a la comunidad y turistas.

Carmen Rebolledo es una artesana que trabaja en la orfebrería. Esta mujer, que es madre de una gran familia, inició con su emprendimiento porque deseaba representar a su pueblo a través de sus diseños personalizados y a petición de los clientes. "Hace seis años quisimos rescatar este oficio. La gente antigua dice que era trabajo de hombres, pero yo, como mujer pewenche, quise que mis diseños representen a mi pueblo pehuenche, que sea único con mi identidad. Si una ‘ñaña’ me pide que le haga un aro que represente su familia, yo lo hago", explicó.

RUKA PEWENCHE KUDAW

Subsistir y alimentar a la familia forma parte de las características más primitivas del ser humano, y en lugares como Alto Biobío aún se conservan oficios heredados de los antepasados. En esta comuna llena de historia, los visitantes pueden encontrar más de 200 productores artesanales pewenche que ofrecen distintos tipos de servicios como: cuero, madera, conservas de piñón, aceites y miel pewenche única en el mundo.

En sus rincones se encuentra Ruka Pewenche Kudaw (La casa del trabajo Pewenche), iniciativa municipal iniciada hace tres años con el objetivo de ayudar a la comunidad a ofrecer sus productos al turista y extranjero. Fernando Acuña, uno de los coordinadores de la tienda, indicó que el local es un espejo del territorio pewenche y de su cultura ancestral:

"Convergen expresiones del arte tradicional Pewenche como los famosos macuñ (mantas), calcetines con ñimiñ (diseños tradicionales), chaway (aros), peleras, bajadas de cama, cueros, lazos, maullos (raquetas de nieve), joyas, rali (platos) de madera y mucho más. Además, las personas que atienden pueden conversar con los visitantes sobre las historias y significados de lo que se está adquiriendo", explicó.




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