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Heber Nahuelpan, el titiritero de Mulchén que transforma el arte en educación y sensibilización social

por María Paz Rivera Arévalo

A lo largo de 27 años de carrera ha llevado el teatro de títeres a miles de personas en Chile con su proyecto "Educación Entretenida" que llega a niños y adultos, mientras sueña con crear la Casa del Títere.

, Heber Nahuelpan ha llevado el teatro de títeres a miles de personas en Chile. / cedida

Heber Nahuelpan Maldonado es un mulchenino que ha dedicado gran parte de su vida al arte del teatro de títeres. Es un verdadero maestro en su disciplina.

Nacido hace 49 años, transformó su pasión por los títeres en un arte que educa, entretiene y sensibiliza. Ya tiene 27 años de experiencia en la confección de títeres y marionetas, pero Nahuelpan también es actor, director y educador que ha trabajado para llevar su arte a todo tipo de público. Desde jardines infantiles y colegios hasta empresas y celebraciones familiares, su propuesta artística trasciende lo lúdico y se convierte en una herramienta educativa fundamental.

La historia de Heber Nahuelpan comienza en una familia profundamente vinculada al arte. Originaria de Villarrica, han abarcado diversas disciplinas como la música, la escultura, la pintura y la literatura.

"Nací en una familia donde la creatividad es un sello distintivo. Todos, de alguna manera, están ligados al arte. Yo heredé esa vena artística, y mi camino comenzó con la música", cuenta Heber. A los 12 años comenzó a tocar instrumentos típicos de la música latinoamericana como el charango, la guitarra y la zampoña. Durante su adolescencia, tocaba en micros en Santiago, ofreciendo folclore a los pasajeros y forjando su primera conexión con la calle y las artes populares.

"Dentro de la familia tenemos músicos, escritores, escultores, pintores, poetas, nací con un poquito de esto en la sangre, de la de lo artístico. Traía el tema de la música, y a los 12 años comencé a hacer música, a tocar en las micros en Santiago, a hacer folclore latinoamericano", cuenta.

Fue en ese escenario en que un encuentro fortuito cambiaría su vida: "Cuando tenía 20 años, conocí a un titiritero que trabajaba también en las micros".

Este encuentro lo marcó profundamente, y a partir de ese momento comenzó a integrarse a la compañía de teatro trabajaba también allí en el paseo Umeda, Plaza de Armas en Santiago y con quienes se encontró por ahí en una gira al sur.

"Pasé de la música a los títeres. Estuve 20 días viajando con ellos al sur del país, y fue ese el tiempo que necesitaba para darme cuenta de que esto era lo mío", señala Heber, con la mirada iluminada por la pasión que aún siente por este arte.

CAMINO AUTODIDACTA Y DE FORMACIÓN CONTINUA

El siguiente paso fue la confección de sus propios títeres. "Nunca lo había hecho antes, pero siempre tuve habilidades manuales. Comencé a trabajar con goma espuma de alta densidad y poco a poco empecé a crear mis primeros personajes", explica.

A los 28 años, tras viajar por Argentina, Perú y Bolivia para asistir a talleres y festivales, Heber formó su propia compañía de teatro de títeres. Sin embargo, con el tiempo, optó por un camino más familiar, trabajando junto a su esposa y sus hijos, quienes se han convertido en su principal apoyo. "Hoy en día, mi hija de 10 años también me ayuda. Aunque mis dos hijos mayores siguen sus propios caminos, en Santiago y en la Universidad de Chile, el arte de los títeres sigue siendo una labor familiar", comenta con orgullo.

UN LEGADO EDUCATIVO Y SOCIAL

Uno de los logros más significativos de Heber Nahuelpan ha sido el proyecto Educación Entretenida, que busca llevar obras de teatro de títeres a los establecimientos escolares con contenidos vinculados a la malla curricular. "Hace unos 15 años comenzamos con este proyecto, que abarca temas como la solución de conflictos, el bullying, la discriminación, los derechos de los niños y el cuidado ambiental. Estos son temas que trabajamos de manera entretenida, pero también educativa", afirmó.

Gracias a este enfoque, su trabajo ha sido reconocido por diversas instituciones, como el Ministerio de Educación, que lo ha patrocinado y ha reconocido su aporte a la educación a través del arte.

Además, Heber ha sido galardonado recientemente por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que lo ha certificado como cultor de la comunidad asociada a la expresión o manifestación del teatro tradicional de Títeres, inscribiéndolo en el registro del patrimonio cultural inmaterial de Chile.

Sin embargo, él considera que su logro más significativo es el reconocimiento del impacto social de sus talleres en centros de rehabilitación y hogares de menores. "El trabajo social es lo que más me llena. No se trata solo de enseñar a los niños a manipular un títere, sino de transmitir valores, de abrir espacios de expresión para quienes más lo necesitan. No cobramos nada por estos talleres, el solo hecho de estar ahí, de poder hacer este trabajo social, el agradecimiento y el reconocimiento de ellos, yo creo que es lo más grande", aseguró.

DESAFÍOS Y SUEÑOS POR CUMPLIR

A pesar de los logros obtenidos, Heber sigue enfrentando desafíos. Uno de los mayores obstáculos que ha identificado en su carrera es la dificultad para que las entidades educativas y gubernamentales reconozcan el teatro de títeres como una herramienta educativa seria.

"Muchos aún ven los títeres como algo para fiestas infantiles, y eso debe cambiar. Los títeres son una tremenda herramienta pedagógica, especialmente en temas de sensibilización, prevención y educación".

Además, Heber tiene un sueño alimentado durante años: la creación de la Casa del Títere, un centro cultural que albergaría un museo, una sala de teatro y un espacio para talleres. "Quiero que los colegios puedan llevar a sus estudiantes a este lugar, que sea un espacio pedagógico donde los niños puedan aprender sobre el arte de los títeres, disfrutar de una obra y participar de un taller", expresa con pasión.

Para lograrlo, Heber ha puesto en venta un terreno de cinco hectáreas en Villarrica, donde espera construir este espacio que combinaría la cultura, el arte y la educación. "No descansaré hasta lograrlo. Este es mi gran sueño", indicó decidido.

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